Cómo revisar las medidas de prevención de coágulos antes y después de una cirugía y en viajes largos
Si acaba de operarse, tiene movilidad limitada, tiene cáncer o ha tenido un coágulo, entregue el itinerario completo a su médico antes de reservar el viaje de regreso. Pida al equipo que evalúe tanto el riesgo de coágulos como el de sangrado y que organice la prevención durante la hospitalización, después del alta y durante el regreso. Recibir el alta no significa que ya pueda viajar en avión.[1][2]
Puntos clave
- Informe al equipo médico de los vuelos, los trayectos por tierra, las conexiones y los posibles retrasos. Pida al médico que determine cuándo y cómo puede viajar.
- La actividad, las medias de compresión y los medicamentos deben decidirse según las restricciones de la cirugía y los riesgos de coágulos y sangrado. No añada aspirina ni anticoagulantes por su cuenta para poder tomar el avión.[1][2]
- Si aparece hinchazón en una sola pierna, busque una evaluación médica local lo antes posible. Si presenta falta de aire repentina sin causa aparente, dolor de pecho, tos con sangre o desmayo, contacte de inmediato con los servicios de emergencia locales; si está en un avión, avise también a la tripulación.[1]
Informe al médico de sus riesgos y del itinerario antes de salir
Informe al médico de cualquier cirugía u hospitalización reciente, coágulos previos, cáncer y su tratamiento, limitaciones de movilidad, embarazo o posparto, y de los medicamentos que toma, incluidos los anticoagulantes de uso prolongado. El médico debe valorar tanto el riesgo de coágulos como el de sangrado. Si su estado de salud o su movilidad cambian, pida al equipo una nueva evaluación.[1][2]
Indique también la fecha del alta, los horarios de los vuelos y del transporte terrestre, las conexiones, los posibles retrasos y si necesita acompañante o silla de ruedas. Puede preguntar: «¿Mi recuperación me permite hacer este viaje? ¿Debo aplazarlo, cambiar la ruta o solicitar ayuda?». Confirme también con la aerolínea si necesita un certificado médico o asistencia especial.
Deje por escrito la prevención hasta el final del viaje de regreso
Actividad: pregunte cuándo puede incorporarse, ponerse de pie, caminar o mover las pantorrillas; qué restricciones imponen la herida y la cirugía, cuánto peso puede apoyar y quién debe ayudarle la primera vez. Quienes tengan permiso para moverse pueden caminar y mover las pantorrillas de vez en cuando durante los viajes largos. Siga las indicaciones del equipo quirúrgico o de rehabilitación sobre los movimientos concretos. Si no puede moverse, pida al equipo que organice medidas de prevención adecuadas para usted antes de salir.[1][2]
Medias de compresión: si el equipo recomienda usarlas, informe de cualquier problema de circulación arterial o de piel en las piernas. Confirme si son adecuadas para usted, la talla, cuánto tiempo debe llevarlas y cómo revisar la piel. Los dispositivos utilizados durante la hospitalización pueden no ser adecuados para el regreso. Tampoco sustituya por su cuenta las medias por medicamentos ni los medicamentos por medias.[2][3]
Medicamentos: si le recetan un medicamento preventivo, lleve por escrito su nombre, dosis, horario de administración, la fecha prevista de la última dosis o de la revisión, y los datos de contacto para consultar en caso de omitir una dosis o presentar sangrado. Si ya tomaba anticoagulantes de forma prolongada, pregunte qué médico decidirá cuándo reanudarlos. No aumente ni reduzca las dosis, ni suspenda los medicamentos por su cuenta.[2]
Si necesita inyecciones, pida al personal de enfermería que enseñe al paciente o a su cuidador a administrarlas y compruebe que puede hacerlo. Pregunte por los requisitos para transportarlas y conservarlas, y por la documentación necesaria. Si cruza zonas horarias o puede haber retrasos, pida al equipo que receta el medicamento que deje por escrito los horarios reales de administración y qué hacer ante un retraso. Evite calcular los cambios de horario y modificar la dosis por su cuenta. Consulte con antelación las normas de transporte con la aerolínea y los organismos de control de seguridad correspondientes.
Antes de salir del hospital, deje por escrito las limitaciones de actividad, las medidas de prevención, los horarios de medicación y revisión, el médico que continuará la atención en su lugar de residencia, los síntomas de alarma y los teléfonos de emergencia de cada lugar. Confirme si el médico local ha aceptado hacerse cargo de su atención. Si cambian las fechas o la ruta, contacte con el equipo que elaboró el plan para actualizarlo.
Cómo pedir ayuda si aparecen síntomas durante el viaje
La aparición de hinchazón, dolor, sensibilidad al tocar, enrojecimiento o calor en una sola pierna puede tener varias causas, incluida una trombosis venosa profunda. Busque una evaluación médica local lo antes posible; la ausencia de dolor no permite descartarla por su cuenta. No masajee la pierna afectada ni espere a regresar a su país para recibir atención.[1][2]
La falta de aire repentina sin causa aparente, el dolor de pecho, la tos con sangre o el desmayo pueden indicar una embolia pulmonar u otra urgencia. Contacte de inmediato con los servicios de emergencia locales. Si está en un avión, avise enseguida a la tripulación, sin esperar la respuesta de su equipo médico habitual.[1]
Si ya le han diagnosticado un coágulo, suspenda por el momento el viaje previsto. Pida al equipo médico que evalúe su estado, si el tratamiento está estabilizado y la atención médica disponible durante el trayecto, para decidir de nuevo cuándo y cómo puede viajar. No se guíe por un número fijo de días de espera.[2]
Preguntas frecuentes
¿Solo existe riesgo de coágulos al viajar en avión?
No. Los viajes largos en coche, tren y otros medios también pueden mantenerle inmóvil durante mucho tiempo. El riesgo depende además de factores personales, como una cirugía reciente.[1]
¿Todo el mundo debe usar medias de compresión?
No. Pida al médico que determine si son adecuadas para usted y cómo elegirlas. El estado de la piel, la circulación arterial y su capacidad para moverse pueden influir en la elección.[2][3]
¿Puedo tomar aspirina por mi cuenta para prevenir coágulos durante el viaje?
No la añada por su cuenta. Si ya debe tomarla por otro motivo, confirme con el médico el plan habitual y no la suspenda por su cuenta.[1][2]
¿Qué hago si no puedo caminar?
Avise al equipo antes de salir y pregunte qué movimientos puede hacer con seguridad en el asiento, qué ayuda necesita y qué otras medidas de prevención debe seguir. Respete las restricciones de apoyo de peso y de inmovilización.
¿Beber más agua puede sustituir la actividad o los medicamentos recetados?
No. No hay pruebas directas de que beber agua con frecuencia prevenga los coágulos relacionados con los viajes. La cantidad de líquido que debe beber depende de su plan de tratamiento personal.[2]
¿Qué hago si la hora de la inyección coincide con una conexión o un cambio de zona horaria?
Antes de salir, pida al equipo que receta el medicamento que deje por escrito los horarios según el itinerario real y qué hacer en caso de retraso o de omitir una dosis. No se administre una dosis para compensar ni cambie la dosis por su cuenta.
Fuentes
[1] CDC de Estados Unidos: Coágulos de sangre durante los viajes, consultado el 2026-11-06.
[2] Libro Amarillo de los CDC de Estados Unidos: Trombosis venosa profunda y embolia pulmonar, consultado el 2026-11-06; las medidas concretas de prevención y el momento para viajar requieren una evaluación individual.
[3] NICE del Reino Unido: Reducción del riesgo de trombosis venosa adquirida en el hospital, consultado el 2026-11-06; el equipo debe evaluar las contraindicaciones y el uso de medias de compresión en pacientes hospitalizados.